Tener dólares quietos también cuesta: inflación, intereses y costo de oportunidad

Por Glen Santamaria

Tener dólares guardados da tranquilidad. Los ves ahí, no bajan de número y sentís que están a salvo.

El problema es que que sigan siendo USD 10.000 no significa que sigan valiendo lo mismo.

Porque mientras tus dólares están quietos, pasan tres cosas: los precios suben, existen alternativas que generan intereses y vos dejás de ganar plata que podrías haber ganado.

Sí: no hacer nada también tiene un costo.

El dólar también tiene inflación

Desde Argentina estamos acostumbrados a pensar al dólar como refugio. Y tiene sentido. Pero eso no significa que sea inmune a la inflación.

Supongamos que tenés USD 20.000 parados durante un año y que los precios en dólares aumentan un 3%.

Al final del año seguís teniendo USD 20.000 en la cuenta. Hermoso. Pero para comprar lo mismo que antes necesitabas USD 20.000 y ahora necesitás USD 20.600.

No perdiste dólares nominalmente. Perdiste poder de compra.

Es una pérdida bastante silenciosa porque no aparece ningún débito que diga: “Inflación – USD 600”. Ojalá fuera tan explícita.

Pero hay otro costo que se ve todavía menos

Imaginemos ahora que esos mismos USD 20.000 podían estar en una alternativa relativamente conservadora generando un 4% anual.

Eso serían unos USD 800 en un año.

Entonces, tenerlos quietos no sólo implicó absorber el efecto de la inflación. También significó renunciar a esos USD 800 potenciales.

Eso es el famoso costo de oportunidad: lo que dejás de ganar por elegir una alternativa en lugar de otra.

Y cuanto más grande es el saldo, más relevante se vuelve.

USD 5.000 al 4% son USD 200 al año.
USD 50.000 son USD 2.000.
USD 100.000 son USD 4.000.

Ahí la plata “durmiendo” empieza a roncar bastante fuerte.

No significa que tengas que invertir cada dólar

Tener liquidez tiene valor. Si manejás una LLC, cobrás clientes del exterior o tenés gastos futuros en dólares, necesitás caja disponible para impuestos, proveedores, operaciones o simplemente imprevistos.

El punto no es invertir todo.

El punto es preguntarte por qué esa plata está quieta.

Una cosa es tener USD 30.000 disponibles porque sabés que vas a necesitarlos. Otra muy distinta es que estén ahí desde hace dos años porque nunca decidiste qué hacer con ellos.

Cuando tus ingresos en dólares empiezan a crecer, elegir dónde cobrar es importante. Pero después aparece una segunda pregunta igual de interesante:

¿Qué hacés con los dólares una vez que los cobraste?

Porque tenerlos quietos también es una decisión financiera.

Sólo que es una de esas decisiones que se toman sin apretar ningún botón.

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